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Infancia Trans


Indudablemente, la transexualidad es un tema extenso y complejo. Por eso, quisiera empezar desde los comienzos, no de la transexualidad en nuestra historia, sino de la mayoría de las personas que se dan cuenta de que son transexuales. Esta etapa se convierte en una pesadilla para muchos, en lugar de ser como la de cualquier otro niño o niña, llena de juegos, diversión, aventura y alegría.

Me refiero a La infancia TRANS

Imagina que, ingenuamente, coges un juguete y ese simple acto te convierte en objeto de burlas, caras de extrañeza, regaños y castigos. No entiendes nada.

La gente es un poco comprensiva porque todavía eres muy pequeño o pequeña, pero a medida que creces, eso cambia. Tus amigos en la escuela no entienden por qué te gustan tanto los juguetes del sexo opuesto, por qué no te comportas como la mayoría. Probablemente tus padres te regañen y te castiguen porque prefieres los juguetes de tu hermano o hermana a los tuyos, que te parecen aburridos e insípidos.

Te visten de niño, por ejemplo, pero a ti te gustaría usar ropa de niña, colores pasteles, incluso llevar una diadema, un poco de pintura en la cara.

No entiendes por qué te prohíben hacer esas cosas cuando a tu hermana le permiten todo eso y a ti hasta te insultan. De regaño pasa a ser una prohibición. Y ni se te ocurra salir con esas cosas en público.

Te envían al psicólogo, si tienes suerte en ambos casos, el terapeuta te comprende, entiende que eres un niño o niña trans, le explica a tus padres, y si tienes suerte, ellos, aunque no lo entienden del todo, quieren verte feliz y hacen todo lo que está en sus manos para lograrlo. Se acompañan de especialistas. En casa eres aceptado o aceptada. En la escuela no te dejan usar el uniforme de niña porque dicen que eres un niño, tampoco hacer actividades de niña, ni bailes, ni talleres, nada. Tus padres buscan solucionarlo pero hay escuelas tan cerradas que no lo permitirán, otras probablemente apoyarán algunas iniciativas pero no todas.

Sales a la calle y muy pocas personas te ven con normalidad, y volvemos, si tienes suerte, con el paso de los años puede que se acostumbren a ti, otras personas nunca, y unas pocas te ven con normalidad.

Esto es siempre y cuando la suerte te sonría.

Creces y que tu cuerpo empiece a sentirse incómodo porque te salen pechos si eres un niño, no te gusta tu cuerpo, lo detestas. Tu nombre y la fotografía con la que te tienes que identificar ante el mundo y la sociedad no son con los que te identificas personalmente.

Las leyes no existen para personas como tú, el cambio de nombre de identidad en algunos países no existe, en otros es lento el trámite y burocrático, en otros costoso. Aun así te sientes no tan mal porque la mayoría de tus familiares te aceptan como eres, al igual que muchas personas cercanas como amigos y profesores.

Siempre desde la infancia has estado contenido o contenida, te han dejado ser en casa, te han ayudado a entender qué pasa y si es bien llevado tu caso, te han enseñado a amar o al menos respetar el cuerpo con el que naciste.

Para tu familia no fue importante que sólo tuvieras 3 o 4 años cuando empezaron a ver cosas que nunca habían visto en una persona tan pequeña como tú. Tampoco pensaron que era una etapa.

Fue un duelo para ellos dejarte ir y dar la bienvenida a tu verdadera personalidad. Para muchos, dejar ir a Carlitos y recibir a Amanda les lleva tiempo, tiempo para superar esa pérdida y sin duda se convierte en un duelo que también debe ser trabajado.

A veces el padre acepta y a la madre le cuesta más trabajo hacerlo, o viceversa, también he escuchado casos en los que a los propios hermanos o hermanas les cuesta trabajo aceptar ese cambio. Escuché un caso de un niño heterosexual que tenía una hermana trans y durante años la relación no volvió a ser la misma, a él le costó mucho trabajo dejar ir a su "hermano" y dar la bienvenida a su hermana.


Años de lucha interna, familiar y externa, de autoaceptación y de búsqueda de aceptación en todas partes, de igualdad y de los mismos derechos. Muchas personas, con recursos económicos y emocionales, logran tener una vida relativamente normal, aunque desafortunadamente es casi inevitable sufrir al menos un episodio de discriminación. Sin embargo, logran hacer muchos cambios físicos, emocionales y legales que les ayudan a alcanzar sus metas y deseos más grandes.

Siempre habrá personas que dirán "ese no es un niño, es una niña vestida de niño, es ridículo", o incluso cuestionarán a los padres preguntándose cómo pueden permitir tal aberración.

Muchas personas trans desde pequeñas se vuelven ermitañas, reservadas y de carácter fuerte, tristemente deben estar constantemente protegidos para no ser atacados despiadadamente.

Arriba mencioné uno de los mejores casos en los que la familia aprende, se llena de consejos y está acompañada por especialistas, etc. Pero ahora pensemos en aquellos niños y niñas que no tienen la misma suerte, en donde son oprimidos por años, son expulsados de sus casas. Imagina a tantas niñas trans en la calle que terminan en la prostitución a muy corta edad y eso, en muchas ocasiones, también les lleva a perder la vida.

Ahora pasemos a otros escenarios posibles donde el maestro o los maestros discriminan, generando aulas llenas de discriminación, así como posibles adultos con mentalidades cerradas. Estudiantes excluyentes que disfrutan insultar o acosar a las minorías.

Las fuerzas policiales y las autoridades judiciales llenas de ignorancia, donde también tratan con poco respeto a quien no es parte de la norma.

Niños y adolescentes que son agredidos en los baños, porque no pertenecen a ninguno, si son niños trans, en el baño de los niños no son aceptados pero tampoco en el de las niñas, cuando crecen más son víctimas de abusos e incluso pueden llegar a ser violados.

Y la sociedad en la que en muchos países la esperanza de vida de una persona transexual no supera los 40 años, donde sus casos quedan impunes, porque para empezar nadie reclama los cuerpos de estas personas.

Espero que con esto te haga reflexionar sobre el terrible daño que se le puede hacer a un niño, por ignorancia, por tabúes, por rigidez mental. Robarle sus mejores años, los más divertidos, a años de incertidumbre, años de violencia.

Todos debemos ser tratados con amor e igualdad, pero aún más aquellos que son frágiles, que no entienden de maldad ni de discriminación pero que terminan aprendiendo a muy temprana edad.

Actualmente existen muchas asociaciones de personas trans, asociaciones para familiares de personas trans, muchas páginas en internet que contienen información muy valiosa, videos de testimonios de personas trans, especialistas que pueden ayudar en temas legales, sociales, en el tema de acompañamiento escolar, libros especializados. Si eres un padre de familia y crees que tu hijo o hija son gays o transexuales, pide ayuda, aprende a amar a tu hijo o hija sin importar su orientación sexual o identidad de género y, sobre todo, con ese amor y entendimiento, enséñales a amarse, valorarse y respetarse por encima de todo.

Incluso si no eres familiar de una persona trans o no conoces a nadie de la comunidad trans, te invito a escuchar sus historias personales.

En particular, aprendí mucho de una asociación llamada Alma libre. En Instagram se encuentra como @almalibre.ong y es realmente increíble la gente que creó y es parte de esta asociación. Me dieron la oportunidad de tener entrevistas y charlas con niños y niñas trans, así como a sus familias, incluyendo hermanos, padres, tíos, abuelos inclusive.

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