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Mi viaje a Houston Texas. Un reencuentro con parte de mi familia paterna (parte de mis raíces)





No tengo certeza de cuánto tiempo ha pasado para que finalmente podamos vernos de esta manera, es decir, realmente vernos, saludarnos con gusto, platicar , darnos un abrazo. Anteriormente al parecer nos topamos un par de veces en México, , sin embargo la relación entre ellos y yo era completamente nula y de igual forma la interacción entre nosotros.


¿Cómo es que esto dio un giro? Un poco de necesidad, un poco de conciencia, apertura por ambas partes, el querer saber más de mis raíces entre otras cosas.


Me quedé en el momento en que dejé de ver a mis primos cuando eran todavía niños. Ahora, después de muchos años, nos volvimos a encontrar, incluyendo a sus esposos/esposas e hijos. ¡Ah, y cómo olvidar a sus mascotas!


Mis tíos decidieron formar una vida en Estados unidos de América, buscando una mejor oportunidad como muchas de las familias mexicanas y latinoamericanas.


La brecha entre ellos (los que se fueron) y nosotros (los que nos quedamos) se hizo enorme. No recuerdo haber tenido comunicación con ellos en ningún momento. El resultado fue obvio: una familia convertida en desconocidos. Me dicen que vinieron a México en varias ocasiones, pero siendo sincera, no recuerdo esos momentos. Simplemente los omití o los ignoré. Como comentario en este post, quiero recalcar que en mi opinión personal, el amor y la valoración hacia las personas no deberían depender únicamente de los lazos familiares, como ser padrino de bautizo o ser quien nos dio la vida. No me malinterpreten, es importante respetar y honrar a nuestros familiares, pero el amor y la valoración van más allá de eso.

Incluso en el caso de nuestros padres, si no nos brindan amor, comprensión, respeto, sabiduría y seguridad, entre otras cosas, no es saludable aferrarse a la idea de que debemos seguir su ejemplo sin cuestionarnos o sanar las heridas que podamos tener.

De la misma manera, esto aplica a todas las personas en nuestra vida. Al nacer, no tenemos la oportunidad de elegir en qué familia naceremos. El universo nos asigna la familia que necesitamos para nuestro desarrollo y evolución. Sin embargo, cómo vivamos nuestras experiencias determinará si entendemos por qué nacimos en una familia homofóbica siendo gays, por ejemplo, o por qué nuestra madre nos abandonó, siendo un dolor que aún no hemos podido superar.


Continuando con el reencuentro de mi familia, en su momento nos separamos debido a la distancia y otras circunstancias, dejamos de tener afinidad.


Cuando mi padre enfermó gravemente, no pude regresar a mi país, México. Me sentí frustrada e impotente. Mi familia cercana no me brindaba una explicación clara y precisa de lo que realmente estaba sucediendo con él al 100%. Fue entonces cuando me enteré de que mi tía, hermana de mi padre, estaba muy al tanto de la situación de mi padre.


Dudé un poco en contactarla, pero eso no me detuvo, ya que mi orgullo, miedo o cualquier otra emoción no superaba mi necesidad de conocer más a fondo la situación de mi padre y su salud.

Le dejé un mensaje, rogando al universo que me lo mereciera o no ante sus ojos, me respondiera.


No pasó ni una hora cuando recibí su llamada. No puedo decir que fue una llamada bonita, pero sí fue una llamada llena de apertura y conciencia, donde comprendimos que en ese momento no había nada más importante para mí que mi padre, y para ella, su hermano.


Me puso al tanto de la situación con la mayor cantidad de detalles posibles: necesidades, posibilidades y expectativas. Fue desgarrador confirmar información que ya me habían proporcionado y sumar nueva información poco alentadora.


Yo buscaba aliados, no me importaba quién fuera, siempre y cuando compartiéramos el mismo objetivo, y sin duda, ella se convirtió en mi aliada más importante.


Nunca tuvimos desacuerdos, yo llegué para sumar y ella se dio cuenta de que mis intenciones eran completamente honestas. Con el tiempo, comenzamos a consolarnos, a ser sinceras y a acompañarnos desde el corazón. Le ponía a mi papa el teléfono celular aunque estaba prohibido para que escuchara mi voz, y el desesperado tomaba el celular y trataba de comunicarse conmigo. Incluso el día en que falleció hicimos la misma dinámica. Esas pequeñas conexiones me hacian tanto bien.


En su velorio estuvo ahí al lado de él, me estuvo compartiendo momentos muy importantes y siempre al pendiente de mí aunque ella también estaba sumergida a su dolor, el dolor y preocupación por mi abuela paterna. Aun así nunca se desprendió de mí.


Me gusta escuchar que me platique de mi papa, me gusta saber lo cercana que ella fue con él, sus historias, anécdotas.


En varias ocasiones, mi tía me pide disculpas por considerar que podría haber sido más empática conmigo, pero ella no sabe lo mucho que sentí su empatía. Siempre me dice: "Yo perdí a mi hermano, pero tú perdiste a tu padre, y eso debió doler más". A simple reflexión, puede ser que así sea, pero volviendo al punto, no puedo juzgar el amor que ella sentía por mi padre, ni puedo decir que mi dolor era más grande. Al final del día, ambas perdimos a un ser maravilloso que nos enseñó muchas cosas. Había perdido el contacto con mi abuela paterna hace muchos años, y durante nuestras conversaciones, mi tía siempre mencionaba la opción de ir a visitarlos a Houston, saludarlos y, por supuesto, ver a mi abuela. Yo veía esto como una hermosa oportunidad, pero a veces me invadían pensamientos de culpa, ya que nunca había buscado a mi abuela y había sido completamente indiferente y carente de amor hacia ella. No quiero juzgarme de la peor manera, ya que había circunstancias complicadas, pero tampoco quería evitar mi parte de responsabilidad en la situación. En fin, llegó el momento y compré mi boleto con meses de anticipación.


4 días antes de yo llegar a Houston, comencé a sentir una tremenda ansiedad que afortunadamente ya no había sentido por un periodo largo. No los conozco decía, cómo va a ser el reencuentro?


La experiencia fue como tenía que ser, y afortunadamente estuvo llena de amor, buen trato, atenciones afectuosas, abrazos y muchos recuerdos de mi padre.

Fui con una mentalidad positiva, con ganas de conocer a mi familia y relacionarme con ellos.

Mis primos siempre me hicieron sentir cómoda, compartiendo anécdotas hermosas de mi padre y tomándolo como un ejemplo de superación. En la casa de una de mis primas, la más joven, había una foto de mi padre. Por cierto, ella está esperando su segundo bebé y planea ponerle el nombre de mi padre. Mi padre se llamaba Rafael. Esta decisión es en honor a su madre, mi tía, y muestra lo importante que mi padre era para ella.

Es maravilloso escuchar frases como esa, como cuando mi primo me dijo que cuando regresó a México y vio a mi padre como un exitoso hombre de negocios, pensó: "Yo quiero ser como él". Hoy en día, mi primo también es exitoso y tiene una empresa en crecimiento.

Mi otra prima, la del medio, también compartió cosas hermosas y desafiantes sobre mi padre. También recordamos el incidente en el que ella cayó de una azotea mientras jugábamos. Es uno de los pocos momentos que recuerdo claramente, todos estábamos asustados, pero luego nos tranquilizamos comiendo virote, como buenos mexicanos.

Con mi tía, puedo decir que sentimos el mismo clic y la confianza fue amplia. Me consintió preparándome un delicioso pozole, desayunos ricos y me invitó a caminar, entre otras cosas. Me sentí muy cómoda con ella.


Es interesante y hermoso el tema que tuve con mi abuela. Ella me preguntaba por qué no me había dejado querer. Fue una pregunta que me hizo un par de veces y realmente no supe cómo responder, ya que creo que dependió de muchas cosas, personas y situaciones que van más allá de mí como individuo.


Para ella era más importante ese tema, que cualquier otro, es decir , el porqué me distancie de mi padre, o el tema de mi orientación sexual.


Es por eso que le hice una carta y se la mande con mi tía, porque no me gustaría no darle una respuesta a su pregunta, pues si la hizo varias veces es porque era importante para ella.


Aquí les pongo la carta que le escribí.


Quiero compartirles que mi experiencia ha sido realmente hermosa y enriquecedora. Me ha acercado a aprender más sobre mis raíces, sobre mi padre, quien es una parte tan importante de mi vida y uno de mis pilares fundamentales


Por cierto, me compartieron muchas pertenencias de mi papa, como su título, su pasaporte. Eso para mí fue increíble porque eran aspectos en los que él y yo nos identificamos y empatizamos mucho, el cual era el aprendizaje a través de la vida, de los libros y de los viajes.


Les invito a seguirme en mis perfiles de redes sociales y a suscribirse a mi blog.


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