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Estoy lista para iniciar una nueva relacion ?


Esta es una interrogante que me ha rondado la mente frecuentemente en los últimos meses, y cobra aún más relevancia cuando alguien me invita a salir.

A menudo, terminamos una relación y saltamos a la siguiente aún albergando sentimientos por nuestra ex pareja. Hacemos esta transición tan rápida de una persona a otra que no logramos distinguir entre emociones antiguas y nuevas. Aún más importante, no nos damos el tiempo necesario para estar a solas con nosotros mismos, para sanar de verdad, conocernos mejor y asumir responsabilidad por nuestras debilidades y áreas de mejora.

Es muy cierto que si no procesamos nuestras emociones, la forma en que nos comportamos en nuestra relación pasada será la misma en nuestra próxima relación. Asimismo, llevaremos a nuestra nueva relación aquellos sentimientos no resueltos de la anterior. Imagina entrar a una relación con resentimiento y miedo, eso es principalmente lo que aportarás a tu nueva relación. Ahora, piensa que tu nueva pareja también arrastra sus propias emociones no resueltas. Realmente no creo que esa relación tenga un desenlace positivo.

Siempre debemos asumir la responsabilidad de lo que estamos haciendo bien o mal, tanto durante una relación como después de su finalización. Oigo a muchas personas hablar de su pareja diciendo que es muy tóxica y me pregunto, si es tan tóxica, ¿por qué sigues ahí? En segundo lugar, las parejas son literalmente pares. No podemos esperar que una chancla sea pareja de unos zapatos de cuero. Con esto quiero decir que las parejas están juntas por una razón, y si vamos más allá, es porque las personas en general, y en este caso específico la pareja, están aquí para enseñarnos lecciones y guiarnos en nuestro camino de aprendizaje. En general, las personas, y en este caso en particular, la pareja, están aquí para enseñarnos algo y trazar nuestro camino de aprendizaje. Imagina que eres una persona dependiente, que incluso te da miedo actuar por tu propia voluntad. Siempre estás esperando que alguien resuelva una que otra situación por ti. Lo ideal sería que curaras esa parte de ti, que te volvieras una persona independiente. Pero te vinculas con alguien que te presta mucha atención, está ahí para ayudarte a resolver problemas y poco a poco toma control de tu vida. Aceptas esto porque te resulta cómodo y agradable. Con el tiempo, se vuelve un hábito preguntarle o consultarle todo, no tanto buscando un consejo, sino esperando su aprobación.

Un día decides hacer algo por ti mismo sin avisarle o comentarle a tu pareja. Tu pareja reacciona automáticamente y te cuestiona por qué hiciste eso, incluso podría manipularte diciendo que has sido injusto.

Una pareja verdaderamente saludable te animaría a hacer las cosas por ti mismo. Si se presentara la situación anterior, quizás te preguntaría por qué, pero no se enfadaría. De hecho, estaría feliz de que estés tomando iniciativas por ti mismo. Si tu pareja fuera realmente saludable, dudo que permaneciera mucho tiempo en una relación de este tipo.

Ahora, ¿crees que fue coincidencia encontrarte con una persona controladora? No, no fue coincidencia, fue el regalo que el universo te dio para que te dieras cuenta de que necesitas adquirir nuevas habilidades para ser independiente. Pero si no tomas medidas, esta situación se repetirá una y otra vez.

Al terminar esta relación, tu mundo se desmoronará porque te encontrarás "solo" y sin las herramientas necesarias para sentirte capaz de seguir adelante por tu cuenta. Entonces, lo más probable es que traslades rápidamente esas dependencias a alguien más en lugar de trabajar en superarlas.

Algunas sugerencias antes de embarcarte en una nueva relación amorosa:

  1. Atiende tu salud emocional y mental. Sería ideal que tuvieras a un profesional de la salud mental, como un psicólogo, a tu disposición. No necesitas terminar una relación para atenderte emocionalmente, pero si aún no lo has hecho, este sería un buen momento para comenzar. Tratar tus heridas emocionales es un acto de amor propio.

  2. Esto sin duda te llevará a analizar tus áreas de mejora. Asume la responsabilidad de tus acciones y evita caer en la autocompasión constante, insistiendo en que fuiste la mejor persona, que no cometiste errores y que la única persona culpable fue tu pareja.

  3. Comienza a hacer cosas que te hagan feliz, no me refiero a salir de fiesta y emborracharte, sino a actividades saludables que te ayuden física, mental y emocionalmente. Por ejemplo, hacer ejercicio, pasear por el parque, leer algo interesante, meditar, rodearte de gente positiva y saludable, aprender algo nuevo, retomar proyectos que dejaste a medias, abrazar más a tu mascota.

  4. Cambia tus patrones de relación. Por ejemplo, si te diste cuenta de que eres una persona dependiente, evita relacionarte desde la dependencia. Trabaja en tu independencia, confía en ti mismo y esfuérzate por ser más funcional.

  5. Vive tus etapas de duelo, no las evites. La pérdida o terminación de una relación causa duelo. Estas etapas incluyen: a) Negación: Negar que la relación ha terminado, a pesar de las evidencias. Evadir el tema o pensar que solo es cuestión de tiempo para que todo se solucione. b) Ira: Es normal estar enfadado con la otra persona, contigo mismo, con el mundo. Es bueno desahogarte, gritar, llorar sin hacerte daño ni dañar a nadie. c) Negociación: En esta etapa surgen preguntas como, ¿y si lo intentamos de nuevo? Comenzamos a poner excusas o justificaciones para no dar por terminada la relación. d) Tristeza: Cuando aceptamos que la relación ha terminado, sentimos y vivimos esa tristeza, a veces tan intensa que no nos permite levantarnos de la cama. e) Aceptación: Hemos aceptado que se terminó, que no hay vuelta atrás.

Los duelos pueden durar de 6 meses a un año, pero si no se manejan adecuadamente, pueden durar muchos años o incluso para siempre.

Mi terapeuta incluye una sexta etapa de duelo que es Trascender. Aceptación y trascendencia no son lo mismo.

Trascender va más allá, es llegar al punto en que cada vez que piensas en esa persona, lo haces con amor y agradecimiento, sin resentimientos, sin anhelos, sin tristeza.

Solo cuando trabajes en ti mismo, fortalezcas tu corazón, tu alma, tu mente, y trasciendas a esa persona, podríamos decir que estás listo para una nueva relación.

Sé que suena a mucho, pero, ¿qué prefieres? ¿Evitar este proceso, que al final es mágico y enriquecedor, o seguir teniendo relaciones complicadas donde cada vez que terminan te sientes devastado, triste y vacío por dentro?

Estar solo es un regalo, es un momento para aprender de uno mismo, sanar, conocer gente nueva, actividades nuevas.

Espero que mi escrito te ayude y si te gusta mi contenido, suscríbete a mi blog.


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