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Depresión y ansiedad Parte 3 , en el camino hacia la felicidad.


Pasé por una profunda depresión, con pensamientos negativos y varias pérdidas en menos de un año y medio: la muerte de mi padre, el fin de una relación amorosa de 7 años y la pérdida de mi querida mascota ELO. Pensé que nunca saldría de esta depresión, mis días perdían sentido y me sentía cada vez más hundida. Mi dosis de medicamentos para la ansiedad aumentaba, pero no era suficiente. Me sentía completamente sola y devastada.

Aunque necesitaba trabajar para mantenerme, no tenía la energía ni la motivación para hacerlo. No tenía energía para nada y solo pensaba en lo injusta que era la vida conmigo. Odiaba el hecho de no haberme despedido de mi padre. La forma en que mi pareja se alejó de mí parecía llena de manipulaciones. Y para empeorar las cosas, mi mascota falleció en un momento en el que me culpaba de todo, de no haber hecho más por ella y de no tener recursos económicos suficientes para obtener mejores tratamientos.

Tenía ataques de pánico.

Cuando la ruptura más significativa con mi pareja ocurrió, llegó a mi vida como caído del cielo (o previsto por el universo) alguien que sería mi ángel, mi compañía y la terapeuta que tanto necesitaba y pedía a gritos.

Es importante mencionar que ya estaba en tratamiento psicológico, pero veía cambios muy pequeños en mí.

Un día, una mañana de jueves, mientras veía videos en TikTok, de repente apareció una transmisión en vivo de una persona que nunca había visto y que nadie me había recomendado. Me llamó la atención por la forma en que abordaba temas con los que me identificaba, así que decidí escuchar toda la transmisión. Allí mencionaba unos talleres que impartía y el sábado siguiente ya estaba inscrita. A pesar de tener pocas ganas y poca energía, me inscribí.

El lunes siguiente ya estaba en el taller. Era un taller intensivo de tres semanas, con aproximadamente dos horas diarias. Se trataban temas como el duelo, la ansiedad y la desintoxicación emocional.

Debo mencionar que al principio, todo lo que decía me abrumaba, me estremecía, me deprimía e incluso a veces me enojaba. Lo escuchaba y, a veces, solo quería apagar mi teléfono celular, decía que éramos unos victimizados y que no asumíamos responsabilidad por muchas cosas, y me sentía confundida. Emitía razones incómodas por su boca. Había días en los que me dolía el cuerpo, me dolía la cabeza, me cansaba horriblemente, pero no abandoné.

Es importante mencionar que victimizar significa ceder el poder a otros, y falta de responsabilidad significa no tomar acciones para resolver los problemas, pero yo solo pensaba que parecía estar defendiendo a mi ex pareja y no porque tuviera razón, sino porque sentía que me estaba atacando a mí. Parecía estar en mi contra, diciéndome lo inútil que era, entre muchas otras cosas.

Sobreviví a esos talleres con un poco más de conciencia que antes y con la certeza de que la ansiedad que tenía no me mataría literalmente, y con la esperanza de que algo bueno podría surgir de esa experiencia.

Pasé de la angustia a la esperanza y a la apertura.

Mis días seguían muy grises, sufría ataques de pánico con frecuencia, desesperación y frustración por cómo habían sucedido las cosas. En este proceso, cuando la separación con mi ex pareja era inminente, comencé el proceso más enriquecedor de terapia y crecimiento personal. Todo comenzó un 17 de abril.

Estaba sin duda en mi peor momento, en mi peor versión. Fue cuando mi perrita, mi Elo, también se vino abajo. Ya estaba en terapia con mi nueva terapeuta. Durante las dos semanas posteriores a su muerte, no experimenté lo que era estar sin medicamentos, aunque fueran naturales. Tomé valeriana constantemente para ayudar a mi cuerpo a tranquilizarse. El apoyo de mi terapeuta fue increíble. La sesión que tuve con ella después de su fallecimiento consistió en un 80% de llanto y dejar ir tanta culpa, enojo y tristeza. Nunca había llorado tanto en una sesión como ese día.

Después de mis tres primeras semanas intensivas en dos talleres, decidí continuar mi camino de la mano de mi terapeuta. El siguiente paso fue un nuevo taller llamado "Trastorno de ansiedad y depresión". Era un taller de 8 a 10 semanas, que incluía trabajo diario constante, sesiones grupales semanales y una sesión individual cada 3 semanas.

Debido al trastorno de ansiedad que padecía y los ataques de pánico que eran extremadamente agotadores, fui implementando acciones que me ayudaron a tener una vida mejor poco a poco.

Me inscribí en kickboxing, 45 minutos al día de lunes a viernes. Luego, comencé a modificar algunos hábitos alimenticios, dejé de tomar café, reduje drásticamente el consumo de carnes rojas, dejé de comer embutidos y aumenté la cantidad de jugos, verduras y agua natural. Además, empecé a tomar suplementos vitamínicos que antes no consumía. El agua de manzanilla se convirtió en mi bebida habitual para ayudar a controlar la ansiedad.

Poco a poco, comencé a hacer visualizaciones donde me veo cada mañana en el lugar donde quiero estar, con quien quiero estar y de la manera en que quiero estar. Hace un poco más de dos meses, empecé a meditar todos los días por las mañanas. Luego, aumenté 10 minutos de lectura después de la meditación.

Mis niveles de energía han cambiado impresionantemente, literalmente de 0 a un 80%, podría decir. No ha sido fácil, pero las cosas importantes nunca lo son, y yo quiero seguir haciendo la diferencia.



Un día nuestra terapeuta nos hizo una pregunta: ¿Cuántos años más quieres vivir así? ¿Cuántos años más quieres seguir en el mismo lugar, relacionándote con las mismas personas, teniendo relaciones insanas, sufriendo de ansiedad y depresión? Descuidando tu cuerpo, tu alma, tu corazón.

Realmente no quiero pasar más años estancada. Les puedo decir que ha sido un proceso super interesante, complejo y enriquecedor.

Actualmente estoy terminando mi segunda mentoría, como parte de los dos talleres y dos mentorías que he estado realizando desde abril. Veo que he avanzado mucho en el camino, pero también sé que aún queda mucho por recorrer.

En mi corazón siento que pronto estaré en un empleo aún mejor del que tengo, o tal vez en el mismo empleo pero con recursos adicionales, es decir, más libertad financiera. También me visualizo viviendo en un lugar que me guste más, con una mujer que será mi compañera durante muchos años, esperando que sea para toda la vida, con actitudes más sanas. Una persona hermosa de la cual aprenderé infinitamente gracias a su calidad humana. Me veo con más paz interna, más amor propio y más amor por la vida.

Esta próxima mentoría, que durará de 8 a 10 semanas, se llama "RedísEÑATE" y consiste en eso precisamente: rediseñarse dejando atrás la ansiedad y la depresión casi por completo. Dejando atrás muchos hábitos dañinos, personas, pensamientos y actitudes. Vivir realmente una vida de gozo, sin engaños ni anhelos con expectativas reales y propias, no expectativas falsas y ajenas.

No voy a decirles que no hay días tristes o días no tan agradables, pero sé que estoy en el lugar adecuado, trabajando en mi presente para que mi futuro sea realmente gratificante.

Ahora tengo ganas de vivir, ganas de ver qué nuevos retos, sorpresas, personas y viajes me trae la vida y me proporciona el universo. Estoy en un punto en el que estoy trabajando en muchos aspectos, abierta y entregada al universo, es decir, a nuevas formas de hacer las cosas.

Les recomiendo encarecidamente que me contacten si están pasando por una situación o años de mucho dolor y sufrimiento. Les diré que muchas de esas cosas se pueden solucionar con herramientas que te ayudarán a trascender ese dolor y esos duelos. También descubrirán que no tenían las herramientas ni las personas adecuadas a su alrededor. Tomarán conciencia de la cantidad de pensamientos infundados que tienen en sus cabezas, de ideas erróneas y patrones que siguen porque un día los vieron, se les impusieron o les enseñaron, y se darán cuenta de la persona que realmente quieren ser.

La vida es un constante aprendizaje. Solía pensar que la vida era triste, o más bien, que yo era triste debido a las situaciones y las personas que me rodeaban. Ahora, si tuviera que describir la vida con un adjetivo, diría que, por ahora, es menos complicada de lo que parece y llena de lecciones increíbles. Sé que llegará el momento en que me levante y diga que la vida es sumamente hermosa, pero ¿saben por qué podré decirlo? Porque realmente estoy trabajando en ello, sin mediocridades, mucho más consciente y poniendo mucha de mi energía, ahora sana, en eso.

No se rindan si realmente no lo han intentado. No se vayan de este mundo sin haber vivido realmente. Si su sonrisa se apaga, les invito a reflexionar sobre el por qué. Las emociones siempre serán una brújula increíble de las acciones que debemos tomar.

Les mando un abrazo. Si les gusta mi contenido, síganme en redes sociales.


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